lunes, 17 de agosto de 2009

Tokyo. 16 y 17 de agosto

Ayer, aprovechando que era domingo después de un puente y que todas las clínicas y pediatras de Tokyo estaban de vacaciones, decidimos ir de urgencias a un hospital. Bruno seguía con fiebre por cuarto día y aunque él se encontraba animado y no mostraba ningún síntoma de nada eran ya muchos días. La experiencia de ir a urgencias de un hospital japonés donde a no ser por una ambulancia que estaba en la puerta ni siquiera hubiéramos pensado que era un hospital tiene su cosa.

Menos mal que hemos tenido suerte y había un médico, creo que era el único, que hablaba lo justo en inglés. Pero entre que que su pronunciación era "muy japonesa" y que al hablar con una mascarilla puesta hasta en español habría costado trabajo entenderle y que Bruno después de 4 días de fiebre y levantarse apocado, se le ha pasado la fiebre al llegar al hospital y sólo tenía ganas de jugar, saltar, correr y gritar pues como que ha sido todo un poco raro. La poca gente que había nos miraba como diciendo: "y estos a qué han venido?"

De todas formas, le han hecho la ITV que ha pasado sin problemas y la prueba de la gripe A que ha dado negativo. Lo que faltaba para ser todo esperpéntico ha sido al final, cuando le he pedido un certificado en inglés tanto para el seguro como para el aeropuerto en caso de que tenga fiebre cuando volvamos. Ahí le he roto los esquemas, ha intentado convencerme de que en japonés no cobraba nada pero que en inglés tenía que cobrarme 8000 yenes. Le he dicho que ok, que en inglés y en qué hora. Ha tardado 45 minutos en redactarlo. Yo creo que lo ha intentado, no ha sabido hacerlo y al final lo único que pone es:

Virus infection
H1N1 negative

Y por todo nos han soplado 30.000 yenes, menos mal que nos lo pagará el seguro.

Bueno, ya por la tarde hemos vuelto a Ginza y de ahí hemos cogido un monorraíl a la Bahía de Tokyo a montar en una noria gigante, pisar arena de playa y ver el skyline de la ciudad al anochecer. Sergio no lo ha podido evitar y aunque le hemos dicho que no podía meterse en el agua, a los 30 segundos ya estaba calado hasta los huesos. Menos mal que justo enfrente había un centro comercial y le hemos tenido que comprar un pantalón y unos calzoncillos. Bruno mientras intentaba quitarse también la ropa para meterse.

Y hoy, yo me he levantado a las cinco menos cuarto para ir a Tsujiki, el mercado de pescados más grande del mundo, dicen. Pero ha merecido la pena, es un espectáculo ver como despiezan los atunes y ver el ajetreo y la inmensa variedad de pescados y mariscos. Eso sí, a eso de las 7 y media me he metido para desayunar un plato de sushi de atún y ventresca con una jarra de cerveza que me ha sabido a gloria. Cuando he vuelto a casa, seguían dormidos.

De ahí, nos hemos ido a Disneyland (20 minutos en metro) y los enanos se lo han pasado pipa.
Han llegado rotos los dos. Ahora estamos terminado de hacer las maletas y mañana ya vuelta a casa.

Pensamos en la cantidad de cosas que nos hemos quedado sin ver o hacer y también en todo lo que hemos hecho y visto y creemos que ha sido un gran, gran, viaje. Y, sobre todo, nos alegramos de haberlo hecho con nuestros hijos. Es una lástima que de mayores puede que no recuerden nada de esto (siempre quedarán las fotos y el vídeo) pero estamos seguros de que, como esponjas que son, este viaje les ha abierto la mente.

Nos vemos en Madrid.

2 comentarios:

  1. Juanca: eres mejor que Kerouac! Nos vemos (antes o despues) en los Madriles y nos enseñas las fotos. Ah: que antes hay que descargarlas y manipularlas ... pues nada: las vemos en un par de años. Quiza.

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  2. a este Mattew se le está pegando el humor irónico inglés!!! vamos, a temblar.. ;)

    Ya estamos deseando ver esas fotos y que nos conteis todo en vivo y en directo. Buen viaje y besos enormes a los enanos! Silvia

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